Sociedad
A medio siglo del horror: La grieta que amenaza el pacto democrático argentino
Se cumplen 50 años del 24 de marzo de 1976, fecha que marcó el inicio de la página más oscura de nuestra historia nacional. Lo que durante décadas se consolidó como un consenso inamovible sobre el terrorismo de Estado y el Nunca Más, hoy atraviesa un proceso de erosión preocupante. En un clima de alta tensión política, la memoria vuelve a ser terreno de disputa, con voces que intentan reflotar teorías superadas y cuestionar los pilares que sostuvieron la transición democrática desde 1983. Mientras el debate público se vuelve más agresivo, la deuda pendiente sigue siendo humana: la búsqueda de los nietos que aún desconocen su identidad y el derecho a la verdad de las familias que fueron arrasadas por la dictadura. Más allá de los números y las interpretaciones políticas, la realidad es que el ejercicio de la memoria hoy no es solo un acto de respeto hacia las víctimas, sino un imperativo de supervivencia para nuestras instituciones. A medio siglo del quiebre institucional, el desafío de la sociedad argentina no es solo evitar la repetición de los errores del pasado, sino sostener con firmeza los valores democráticos en un presente donde, peligrosamente, se intenta relativizar lo que el informe de la CONADEP documentó con rigurosidad: el terrorismo de Estado no admite dobles lecturas. La democracia, ese horizonte de 100 años que alguna vez nos propusimos, requiere hoy más que nunca un compromiso cotidiano, lejos del oportunismo político y cerca de la verdad histórica.
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